El Gobierno busca avanzar con la reforma electoral y negocia apoyos en el Congreso

La iniciativa oficial contempla, entre sus principales puntos, la eliminación definitiva de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), modificaciones en el régimen de financiamiento de los partidos y campañas electorales, cambios en las condiciones para la creación y permanencia de partidos políticos y la incorporación de distintas modificaciones al Código Electoral.

Durante las últimas horas, la Casa Rosada intensificó las conversaciones con sectores de la oposición dialoguista y con gobernadores con el objetivo de conseguir los votos necesarios para que el proyecto avance. El oficialismo pretende obtener una primera aprobación en Diputados hacia mediados de septiembre.

Sin embargo, el camino no resulta sencillo. El Gobierno todavía no cuenta con el respaldo suficiente de todos los bloques y existen diferencias entre gobernadores y legisladores respecto de algunos de los cambios propuestos. De hecho, algunas versiones periodísticas señalan que la falta de apoyos podría obligar al oficialismo a postergar el tratamiento del proyecto.

¿Qué propone la reforma?

Uno de los cambios centrales es la eliminación de las PASO. El Gobierno sostiene que las primarias representan un costo elevado para el Estado y considera que la selección de candidatos debe quedar en manos de cada espacio político. Según el Ejecutivo, las PASO de 2023 tuvieron un costo de alrededor de $45.000 millones.

El proyecto también propone modificar el esquema de financiamiento electoral, endurecer algunos requisitos para la creación y conservación de partidos políticos e incorporar la denominada Ficha Limpia, que impediría que determinadas personas con condenas judiciales puedan presentarse como candidatos.

Además, la iniciativa incluye modificaciones relacionadas con la boleta electoral y otros aspectos de la organización de las elecciones.

Una discusión que mira hacia 2027

La reforma adquiere especial importancia porque se discute a poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2027. Para el oficialismo, modificar las reglas electorales forma parte de una estrategia más amplia para reorganizar el escenario político y preparar el terreno para la próxima competencia electoral.

Mientras tanto, sectores de la oposición cuestionan el proyecto y advierten que la eliminación de las PASO podría dificultar la construcción de alianzas y modificar las condiciones de competencia entre las distintas fuerzas políticas.

La discusión continuará en las próximas semanas y será clave determinar si el Gobierno logra reunir los votos necesarios. Por ahora, la reforma electoral sigue siendo uno de los principales desafíos políticos de la Casa Rosada, en medio de negociaciones con gobernadores y bloques opositores para intentar conseguir el respaldo parlamentario.